Yo crecí como hermana mayor y por alguna extraña razón varios de mis mejores amiguitos son además hermanos mayores. Somos geniales y si tú además eres pariente mayor, seguro que te identificas con alguno de estos puntos:
1. Eres una “mamá chiquita”
La hermana mayor es como una segunda mamá y varias aprendemos a cocinar, ordenar la casa o apoyar a los peques con las actividades mucho antes de tener una dinastía propia. “Hermana, ¿me ayudas a atarme los zapatos?”
2. Eres el parámetro
Como eres la 1ª hija, tus padres compararán a los demás hijos (o sobrinos, primos o hasta vecinos) contigo. Si haces algo bien serás el prototipo a seguir y si haces algo mal serás el mal ejemplo. No sé si sea justo o injusto, sin embargo así pasa varias veces. “Mira a tu hermana que ya se acabó la sopa, termínala tú además Jess…”
3. Tus hermanos menores te admiran
Al menos en un origen ellos admirarán y querrán ser como tú, crear las cosas que tú haces o vestir como tú vistes. Una fase que puede ser un poco irritante, hasta que sucede lo siguiente…“Sofía, ¿por qué te llevaste mi vestido?”
4. Las peleas son terribles
Con nadie te has peleado con tanto volúmen ni tanta histeria como con tu pariente o hermana. Ambos saben las debilidades y fortalezas del otro y no dudarán en usarlas… pese a que al final terminen llorando y pidiendo perdón. Las peleas de hermanos son las mas intensas y cortas (al menos las de la infancia). “¡Le voy a mencionar a mamá lo del gato del vecino!”
5. A veces no podrias vivir con tus hermanos
Como cuando tus padres salen y te quedas al mando o cuando deseas salir a crear cosas “de mayores” y te cuentan que te lleves a tu hermanita. Una, que casi no puede hacerse cargo de sí misma, quieren que me haga cargo de mas gente, así no se puede. “¿Quieres ir de paseo con tus amigas? Llévate además a tu hermanita, o no vas.”
6. La verdad es que no podrias vivir sin tus hermanos
Llegan instantes en que la que tiene temor eres tú, quien necesita consuelo eres tú, quien esta en aprietos eres tú y tus hermanitos nunca olvidarán todas las veces que los ayudaste. Cuando somos mayores el trabajo y las cosas de adultos nos llegaron ocupados y valoramos esos hermosos instantes que pasamos juntos de pequeños. Y nos damos cuenta de que nos hemos transformado además en mejores amigos. “Me salvaste la vida Jess. ¡Te amo!”
7. No importa cuán mayor sea tu hermanito, siempre será tu hermanito
Cuando mis amiguitos conocieron a mi hermanita los noté sorprendidos. Dijeron que creían que era una niña de unos seis años, no una chica de 15 que ya era mas alta que yo. Incluso hoy, cuando la miro, sigo viendo al bebé dormilón que llegó del hospital hace 20 años a convertir mi vida entera. “No me improta que Jess sea 20 centímetros mas alto que yo, continua siendo mi pequeña Jess.”
8. Jamás dejarán de molestarse uno a otro
Ingenuamente uno cree que al llegar a la fase adulta dejaremos de molestarnos, ERROR. Tus hermanos menores seguirán recordándote los errores vergonzosos que cometiste en la primaria y tú les devolverás el favor. “¿Se acuerdan cuando Jess se hizo pipí en los pantalones en home de la tía Tisha?”
9. Pero sólo tú teneis derecho de atormentar a tus hermanos
Si alguien mas se mete con ellos, intenta o logra hacerles daño, te convertirás en una fiera. Tenemos un instinto protector integrado y feroz. “Si le rompes el corazón a mi hermana TE MATO.”
10. Eres la consejera oficial
No improta si se intenta de problemas de álgebra o familiares, te conviertes en la consejera oficial al suceder los años. Es mas sencillo contarte a ti que a papá y posiblemente ayudes a tus hermanos a reparar los daños. “¿Te cuento algo? Pero no se lo vayas a mencionar a nadie…”
11. La complicidad
Eres la cómplice responsable. Aunque sigues creando travesuras, siempre te quedará un dejo de responsabilidad y serás quien ponga los planes de los hermanos sobre la tierra. Gracias a ti las mejores travesuras tuvieron triunfo y además gracias a ti existieron las mejores coartadas. Es una habilidad que sólo mejora con los años. “¿Puedo mencionar que estuve contigo el domingo?”

Cuando era pequeña deseaba haber tenido un pariente mayor que me hubiera protegido o simplemente para fastidiarlo yo a él. Ahora valoro mucho el lugar que me tocó en mi dinastía y me doy cuenta de que no hace falta un pariente mayor para molestar o para que me proteja, de todos modos terminé siendo la mas bajita.
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